Bajo determinadas circunstancias, el conducto vertebral se va estrechando produciéndose una dolorosa patología. Debido a ese estrechamiento del conducto, la médula espinal ve reducido su espacio. Las inevitables consecuencias se traducen en dolores y debilidad de las piernas. Es lo que denominamos estenosis del conducto vertebral. Esta patología, está causada por fuertes modificaciones degenerativas en la zona dorsal de la columna, originando la formación de excrecencias ósea en las articulaciones y en los arcos vertebrales. Estas formaciones óseas pueden estrechar de forma muy importante el conducto medular. A veces, esta patología va acompañada de hernias de discos. Este estrechamiento suele producir una presión crónica sobre los nervios, que originan dolores que se irradian a una o ambas piernas. A menudo, se origina un dolor convulsivo en las pantorrillas, similar al que se produce en las alteraciones del sistema circulatorio.

La mayoría de las veces, el dolor se produce al estar de pie o al caminar mientras que, estos se reducen al estar sentado o tumbado. Existe cierta tendencia a caminar inclinado hacia delante. Si no se procede al tratamiento de la estenosis espinal en un espacio de tiempo determinado, bajo precisas circunstancias, puede provocar la parálisis transversa de las extremidades inferiores con consecuencias tan desagradables como son la incontinencia, el confinamiento en cama etc. La mejor forma de eliminación del dolor en esta patología pasa por la intervención quirúrgica de descompresión.

El objetivo de una intervención de descompresión del conducto vertebral de este tipo, es la liberación de la presión crónica ejercida sobre los nervios y la médula espinal. Para ello, es necesaria una intervención quirúrgica microscópica, donde se procede a las eliminaciones las formaciones óseas molestas que estrechan el conducto. Esta técnica, la denominamos
“RCM”- Reconstrucción  del conducto vertebral mediante microcirugía.

Por norma general, se puede pronosticar con bastante precisión el éxito de la operación. Incluso en los casos que se presentan más complejos, facilitamos una gran ayuda mitigando considerablemente los síntomas.

El éxito de la operación no será completo si no se consigue eliminar todas las formaciones óseas que contribuyen al estrechamiento del conducto espinal. Esto exige una intervención quirúrgica de calidad como la técnica de microcirugía mínimamente invasiva del Dr. Hans Dieter Geipert.

Resultados:

La estenosis del conducto espinal de la columna vertebral, es una frecuente patología consistente en el estrechamiento del conducto espinal debido a la presión ejercida sobre la médula y las terminaciones nerviosas por progresivas formaciones óseas. Esta patología, provoca inicialmente dolor de espalda y piernas para posteriormente limitar la capacidad de caminar y estar de pie, llegando incluso, a provocar incontinencias urinarias, etc… El diagnóstico, se establece por medio de una tomografía por resonancia magnética nuclear de alta resolución.

Las patologías originadas en los discos intervertebrales de la zona lumbar, son muy frecuentes.

Entre varias causas en consideración:
  • Debilidad congénita del tejido que forma el disco intervertebral.
  • Un movimiento giratorio repentino del tronco.
  • Debilidad en la musculatura de la zona.
  • Levantar o empujar objetos pesados de forma inapropiada.
  • Circulación deficiente
  • Deshidratación.

La hernia discal, consiste en una protusión de la masa pulposa del disco intervertebral hacia atrás, en dirección a la médula espinal que ejerce una presión sobre las raíces nerviosas de forma continua ó intermitente. Debido a esta presión sobre los nervios, se originan dolores que se irradian hacia los glúteos, piernas y pies. En el mejor de los casos, apostando por una higiene postural y reposo, los síntomas desaparecen temporalmente tras una ó dos semanas sin necesidad de ayuda externa. La reaparición del dolor se puede evitar en lo posible, adoptando varias medidas como las de fortalecimiento de la musculatura tanto abdominal como lumbar, que protege dicha zona afectada. También es de gran importancia una rehabilitación personalizada y adaptada a cada patología y paciente. Y por supuesto, evitar en lo posible el levantamiento de objetos pesados.

Si mediante todas estas medidas conservadoras no se consigue una mejoría clara ó cuando continúan las sensaciones de adormecimiento y debilidad muscular, entonces, la solución adecuada es pasar por una intervención empleando una técnica de microcirugía. En este caso podemos ofrecer una variedad de posibilidades, que dependiendo del tipo de hernia discal y su localización, se eliminaría mediante una:

  • *Nucleotomía percutánea.
  • *Nucleotomía endoscópica.
  • *Nucleotomía microscópica mínimamente invasiva.

Debido a la estrechez originada, en determinados casos se ven afectados grandes secciones del conducto vertebral que llegan incluso a producir daños en la médula espinal y que se manifiestan con síntomas como falta de sensibilidad, alteraciones locomotoras tanto en piernas, brazos como en manos, inestabilidad y falta de seguridad al caminar (mielopatía cervical).
En estos casos, es necesaria una microcirugía para la eliminación de obstáculos osteofitarios/tejido discales, mediantes fresados con la ayuda de una fresa de diamante, de muy escaso tamaños y bajo control microscópico.

El paciente volverá a levantarse el día siguiente a la intervención y mantendrá un periodo de duración de las secuelas postoperatorias, remisión de dolores y deficiencias neurológicas- que pueden variar de varias semanas a meses.

Este periodo de tiempo se puede reducir, mediante una rehabilitación específica y adaptada a la necesidad de cada paciente. El equipo de Rehabilitación del Dr. Hans D. Geipert recibe mediante una estrecha colaboración con los especialistas del departamento de cirugía, toda la información necesaria para poder ofrecerle al paciente recién intervenido, el mejor y más efectivo tratamiento postquirúrgico.

El completo diagnóstico, comprende tanto el estudio de tomografías de resonancia magnética nuclear como de una exhaustiva exploración clínica y en determinados casos, exploraciones neurofisiológicas, como electromiograma.

En la columna cervical se producen aproximadamente el 20% del total de las hernias discales, principalmente en el segmento C5/6.

Al igual que sucede en la columna lumbar, las patologías de origen cervical también suelen producir dolores en forma de irradiaciones en las extremidades superiores.

Dichos dolores irradiados, que pueden ser tanto de carácter moderado hasta en ocasiones intensos y cronificados, suelen ir acompañados de hormigueos, parestesias y falta de fuerza de las manos.

La principal causa de estos síntomas la encontramos, en la mayoría de los casos, en un pinzamiento del nervio cervical provocado por la presión que ejerce parte del disco cervical que se encuentra fuera de su cavidad intervertebral (hernia) y que ocasiona una reducción del espacio intervertebral.

Como es natural, las hernias discales más importantes son las de gran tamaño, que se localizan en la parte central del canal medular presionando la médula espinal, pudiendo provocar daños irreversibles debido a dicha compresión. Pero también pueden causar dolores insoportables pequeñas hernias discales, intraforaminales.

Llegado a este caso, normalmente la mejor y única solución es pasar por una rápida intervención quirúrgica.

En la región cervical podemos observar con más intensidad la rapidez con que se produce el encallecimiento y la calcificación del tejido de la hernia discal, creando así terminaciones endurecidas que pueden llegar a provocar irritaciones crónicas, a veces irreversibles, en las raíces nerviosas.

La artrosis vertebral se produce por el normal desgaste del disco intervertebral . En la juventud, el disco es grueso y de consistencia gelatinosa. A medida que transcurren los años, se deshidrata y pierde altura al modificarse la composición del ”núcleo pulposo”. Esto explica que, a partir de cierta edad, se pierda estatura por la pérdida de grosor de los discos. A partir de los 30 ó 40 años de edad es normal que la radiología muestre signos iniciales de artrosis vertebral a algún nivel de la columna, tanto si se padece o no dolor. Esta forma de desgaste se llama OSTEOCONDROSIS.

Además, el desgaste de la “envuelta fibrosa” puede conllevar la rotura de alguna de sus fibras, y facilitar que aparezcan fisuras, protrusiones o hernias discales .

Cuando el disco se desgasta, disminuye su capacidad de amortiguación, aumenta la carga que soporta la vértebra, y el hueso crece, apareciendo “osteofitos” (o “picos de loro”), que a veces pueden llegar a unir vértebras adyacentes. Sólo causan problemas en los casos infrecuentes en los que producen una estenosis espinal o comprimen un nervio.

 

Las hernias discales en la región dorsal solamente suponen un 0,2-0,75% de todas las intervenciones de espalda.

El grado de movilidad de la columna se ve limitado por las costillas, aunque son muy pocas las hernias que se producen aquí. En estos casos intentamos mejorar, eliminar los síntomas de presión y dolor mediante terapias convencionales. Debido a que en esta región el tratamiento quirúrgico es bastante complicado, intentamos ofrecer a nuestros pacientes en todo lo posible una técnica mínimamente invasiva con acceso lateral.

No siempre es posible esta solución, complicando la situación, teniendo que recurrir a intervenciones de mayor envergadura.