Esther Pastor

Estenosis del Conducto Espinal.

Mi nombre es Esther Pastor. Yo tenía Estenosis del Conducto Espinal y de los neuroforamenes a ambos lados de los seg. L3/4 y L4/5 y un quiste facetal. Después de dos años de consultas y varios tratamientos, mi problema se acentuaba y los dolores eran insoportables. Conocí al Dr. Hans Geipert, a través de otro paciente, su entusiasmo respecto al tratamiento con el Dr. Geipert es lo que me animó a ponerme en sus manos. Y en buena hora, tras la operación, camino muy bien y sin dolores. El Dr. Geipert, no es solamente es un gran medico que inspira confianza., su calidad humana le acompaña.

No quiero cerrar mi comentario sin hacer extensivo mi agradecimiento y mi cariño a Pedro Ibilcieta, una persona tan especial que acompaña al Dr. Geipert. Su trabajo hace que los pacientes nos sintamos tranquilos y confiados en el buen trabajo del equipo.

MUCHAS GRACIAS A TODOS.

Esther.

Esther Pastor, Zaragoza.

Estenosis del Conducto Espinal.

IGNACIO URBIZU TELLERÍA

Estenosis del Conducto Espinal.

Como Conoció al Dr. Hans Geipert:

Le conocí a través de un familiar, al cual operó de columna en Alemania. Tras ir valorando su evolución y el cambio que dio en un corto periodo de tiempo, no dudé en ir a visitar al Dr. Hans Geipert a su consulta, que al poco tiempo me enteré que inauguraba en España.  Aunque mi caso en aquel entonces era otro, pero buscaba desesperadamente una solución a mi problema y que después de mucho tiempo no había encontrado aún.

¿Cual era su problema?

Tuve una caída de un caballo, la cual me dejó un brazo completamente inmovilizado.

Tras valorar una resonancia magnética y una radiografía del hombro, pruebas que me pidió que llevara, inmediatamente me encomendó a su equipo de rehabilitación.

Tranquilizándome, me explicó lo qué tenía y que muy posiblemente volvería a mover el brazo. Efectivamente. Empecé a notar una mejoría desde la primera sesión.

Pero ahí no quedó la cosa. No había pasado mucho tiempo, cuando comencé a padecer dolores en la espalda y en las piernas. Me cansaba cuando caminaba por el monte y volví en busca del Dr. Geipert. Tras varias pruebas realizadas, me diagnosticó que padecía una estenosis de canal medular en la región lumbar en 4 segmentos. Además, de varias hernias discales. Debido a mi ajetreada vida, mis labores en el caserío y mi afición a montar a caballo. Me recomendó realizar una rehabilitación personalizada e ir manteniéndome hasta que los síntomas fuesen empeorando, cosa que me explicó, sucedería en el transcurso de los años. Así estuve los últimos 8 años.

A principios del año, 2014, tuve una caída en el monte y a raíz de ese accidente se me acentuaron los dolores.  Era horrible, a veces había momentos que los cuales llegaban a ser insoportables. Me quedé que no podía ni dar un paso.

Me acuerdo, que llamé a Pedro Ibilcieta. Pedro es la persona, que le gestiona Dr. Hans Geipert todo los trámites de las cirugías y coordina las citas con los pacientes.

Pues le dije con estas palabras: “Pedro, no puedo más, esto no es vida. Ha llegado la hora de hacer algo”.

A los 15 días me intervinieron en la Policlínica Gipuzkoa, de una Estenosis de canal medular en 4 segmentos y 3 hernias discales.

¿Como fue la operación y el postoperatorio?

De la operación, ni me enteré. Cuando desperté de la anestesia, tras la intervención, mi primer pensamiento fue: “Jo, no me he enterado de nada”.

El día después de la intervención vino el Dr. Geipert, por la mañana a pasar visita y me ayudó a levantar de la cama.

La primera vez que me puse de pié, que aún no hacía ni 24 horas desde la intervención, le comenté que no tenía ningún dolor. Todo se había quedado en el quirófano. Solamente sentía las molestias de la incisión y una pequeña presión en la zona de la herida. Pero eso es normal. Salimos al pasillo y dimos un corto paseo.

Por la tarde, ese mismo día volvió a visitarme el Doctor y me encontró sentado en una silla, hablando con otro paciente que también fue operado de estenosis por el Dr. Hans Geipert, el mismo día que yo. Ambos comentando, que no podíamos creer que tantos dolores y sufrimientos, pudiesen desaparecer de un día para otro. Entró en la habitación y se sentó con nosotros, haciendo un comentario muy simpático y halagador: Esto solo me pasa con pacientes del el País Vasco!. Unas semanas después de la operación, comencé de nuevo una rehabilitación, pero esta vez las sesiones eran diferentes y adaptadas a la intervención, a la que me había sometido el Doctor Geipert.

Hoy hago vida normal. Incluso he vuelto a montar a caballo, desde hace unas semanas. Cosa que soñaba, poder volver hacer algún día.

IGNACIO URBIZU TELLERÍA

estenosis de canal medular.

Jose Manuel Díaz

 

Me gustaría que mi historia sirviera para evitar dolor y sufrimiento a mucha gente.

Comenzaré señalando que yo ya había sido operado anteriormente de la columna lumbar. Tras visitar a varios especialistas sin resultados, tome un día al toro por los cuernos y decidí que no podía seguir soportando tanto dolor. No tenía calidad de vida, ni vida social. Apenas disfrutaba de mi familia y lo más importante, de mi niña pequeña.

Me habían intervenido quirúrgicamente de estenosis y me habían fijado 2 segmentos de la región lumbar. Recuerdo que, al día siguiente de la operación me levantaron de la cama y sentí una liberación en las piernas. El dolor de las piernas había desaparecido pero en la zona lumbar tenía la sensación de tener un clavo metido. Se lo comenté al cirujano y me dijo que eso se pasaría con el tiempo.

En las sucesivas revisiones con el cirujano, le trataba de explicar que el dolor no solo persistía sino que iba en aumento. Estaba totalmente desesperado. Empezaron a suministrarme todo tipo de medicamentos, incluyendo morfina y no sentía mejoría.

Un día, me sorprendí gratamente al saludar a una vecina a la que recordaba bastante fastidiada de la espalda y que apenas podía caminar. Se la veía francamente bien y al preguntarle por su espectacular recuperación me comentó que se había operado de columna con un Doctor Alemán, que se llama Dr. Hans Geipert. Tras pedirle el teléfono de su consulta, me puse en contacto con ellos para concertar una cita para un nuevo reconocimiento. Aquello me reavivó la esperanza.

Tras pasar consulta con el Dr. Geipert, me quedé muy satisfecho con el diagnostico. Me explico de forma sencilla y completa cual era mi problema y como se podía solucionar. Hasta entonces, nadie me había dejado tan claro cuál eran muy dolencias y como se podrían eliminar con una intervención microquirúrgica. Es más, me comentó literalmente: “TE VOY A ELIMINAR LOS TONILLOS Y LAS PLACAS QUE TE TIENEN FIJADO TU COLUMNA LUMBAR”.

Me dio tantas esperanzas y seguridad que decidí meterme en quirófano para una nueva operación de columna.

No hacía ni 24 horas desde que fui operado con Dr. Hans Geipert y ya estaba dando mis primeros pasos por la habitación de la clínica. El Dolor de espalda había desaparecido y este postoperatorio, no tenía comparación con el anterior.

Pasadas unas semanas, comenzó la intensa rehabilitación con el equipo de rehabilitación del Dr. Geipert donde, además del seguimiento de la operación a la que había sido sometido, me dieron tratamientos de masaje, acupuntura y osteopatía.

Un saludo a todo el equipo de CIM

José Manuel D.

Jose Manuel Díaz

Estenosis de Columna.

ANA AIZPURU (HIJA DE ANDRES AIZPURU Y Mª PILAR URIA)

Ana Aizpuru, vecina de Azpeitia, nos narra su historia después de que sus padres (Mª Pilar; 1944, operada el día 09.12.2011 de una estenosis de canal medular en 3 segmentos y Andrés Aizpuru, 1954, operado el día 20.02.2014 de una estenosis del canal medular en 4 segmentos). por el Dr. Hans Geipert.

Ana: Regentamos una empresa familiar desde hace muchos años, un taller de coches. Un día normal y corriente de trabajo, un cliente nos dejó su coche para que se le realizara una revisión. A la vuelta, cuando volvió para recoger su vehículo, me comentó que se iba a pasear con su mujer porque el médico se lo había recomendado. Cuando le pregunté el porqué, me confirmó que su esposa había sido intervenida por un especialista en microcirugía de columna vertebral, el Doctor Hans Geipert.

De este modo empezamos a charlar y le dije que mi madre sufría de fuertes dolores de espalda y que un afamado traumatólogo, le había diagnosticado una estenosis de canal medular. Este Traumatólogo y Cirujano le explicó a mi madre, que la podía operar, pero sin ninguna garantía de dejarla mejor y que le tendría que fijar la columna con placas y tornillos. El cliente del taller, nada más oír que mi madre padecía de estenosis de canal medular, me recomendó, insistiéndome que acudiéramos a la consulta del Doctor Hans Geipert, ya que la experiencia de su mujer fue realmente alucinante. Es decir, que aquello fue un antes y un después en la vida de mi madre.

Yo , que llevaba varias semanas intentando convencer a mi madre de que su mejor y única solución era comprar una silla de ruedas, ni lo dudé. Pedí cita para la próxima consulta con el Doctor Hans Geipert, viendo que los dolores y el sufrimiento de mi madre, eran insoportables.

Llevábamos mucho tiempo buscando una solución. Habíamos estado en muchísimos médicos, masajistas, osteópatas incluso acudimos a varios curanderos. Estábamos desesperados y después de todo aquello, no teníamos nada que perder.

Todavía recuerdo cuando íbamos a consultas de un lado para otro, mi madre apenas podía caminar 40 metros seguidos, cada momento tenía que parar y nos sentábamos en todos los bancos de alrededor porque no era capaz de dar dos pasos seguidos, aquello era un SIN VIVIR.

Cuando el Dr. Hans Geipert nos recibió, y tras haber estudiado una resonancia magnética que mi madre le llevó, la exploró y le dijo que tenía una grave estenosis de canal medular en 3 segmentos de la columna lumbar. Que tenía una muy buena solución quirúrgica, mediante microcirugía y que no era necesario fijarle la columna. La próxima fecha en la que podía operarla sería el 9 de diciembre, pero que para la cena de navidad estaría sin dolor y con mucha felicidad cenando junto a su familia. Mi madre decidió operarse. La misma noche de la operación, mi madre me comentaba que se sentía mucho mejor, que notaba un de alivio en toda la espalda.

Al día siguiente, estaba caminando por el pasillo y a los 2 días volvimos a casa.

Tras la operación, El Doctor Geipert, le recomendó a mi madre que realizara la rehabilitación que él le había aconsejado para recuperar la postura y la musculatura perdida, por falta de movilidad, durante todo tiempo que estuvo sin poder ni apenas caminar.

Tan solo 3 semanas después de la intervención, mi madre acudía sola a las sesiones de rehabilitación. Por ese tiempo ya conducía.

Ahora ya hace su vida. Sale al monte a por setas, pasa horas con sus nietos en la playa, trabaja a diario en la huerta y apenas se echa la siesta, cuando antes todos los días se metía a la cama después de comer. Aquello para nosotros fue algo realmente increíble.

La historia de mi padre ha sido diferente. Empezó con fuertes dolores al orinar. Pero su problema era mas de falta de fuerza en las piernas. No padecía de tanto dolor en su día a día. Tras la exitosa recuperación de mi madre con el Dr. Hans Geipert y la confianza, cercanía y profesionalidad mostradas, cogí cita para acudir esta vez con mi padre. El Doctor Hans Geipert fue claro, Tras valorar las imágenes de la resonancia magnética que le aportamos a la consulta. Le explicó que también mi padre tenía una estenosis de canal medular bastante grande. Tenía estenosados 4 segmentos y además viarias hernias discales. Su lesión había venido por un desgaste de las articulaciones en varios segmentos de la columna vertebral, por el trabajo que había desarrollado en el taller durante tantos años. Que era de carácter degenerativo y que iba en deterioro. Con el tiempo iría a más, efectivamente así fue. Mi padre era muy reacio a operarse, el decía que estaba fuerte y que no pasaría por quirófano. Yo le observaba y notaba como había perdido facultades cuando conducía y que no podía estar a penas de pie. Aunque a su mujer le había ido estupendamente. No reconocía del todo la intensidad de sus dolores.

Volvimos a visitar al Dr. Hans Geipert y éste le comentó que su estenosis le producía síntomas diferentes a los de mi madre. Mi padre padecía más de falta de fuerza en las piernas y falta de coordinación al caminar, conducir,… Que con el tiempo irían incrementando estos síntomas y que cualquier día podría quedar sin fuerzas en las piernas y eso lo podía llevar a caerse, debido a un tropiezo, sin apenas darse cuenta.

El tiempo transcurría y yo veía cada día peor a mi padre y después de 3 consultas con el Dr. Hans, supo bajarse del burro y reconocer que estaba muy mal, entonces ya cogimos la fecha para la intervención. Aquello fue más de lo mismo, la historia se volvía a repetir. A los dos días estábamos en casa y ya en la primera semana caminaba sin dolor. A las 3 semanas estaba conduciendo y ahora hace absolutamente de todo. Hoy en día, se arrepiente de no haberse operado antes.

Desde entonces, han sido varias las personas que gracias al boca a boca han acudido a nuestro taller en busca de consejos y experiencia sobre las intervenciones microquirúrgicas del Dr. Hans Geipert y todos ellos han vuelto agradeciéndome en el alma el `descubrimiento´ del Dr. Hans y su equipo.

Yo por mi parte y después de mi experiencia con todo esto, quiero agradecer enormemente a todo el equipo su trato y profesionalidad hacia nosotros. Es un equipo realmente encantador. Pedro, la persona que se encarga de todas las gestiones, trámites, de cirugías, etc. nos lo ha dado todo, es una persona muy cercana, siempre habla como si fuéramos de su familia, se nota que quiere lo mejor para sus pacientes, así como el Dr. Hans.

Muchísimas gracias de todo corazón.

ANA AIZPURU.

Estenosis de canal medular

JUAN LANDA.(HERMANO DEL PACIENTE ANTONIO LANDA)

Mi hermano Antonio, se operó hace 2,5 meses y antes de cumplirse el plazo previsto de su completa recuperación, ya podemos decir que siente una gran mejora. El cambio para bien que ha dado mi hermano, nunca lo habría imaginado.

Antonio tiene 66 años. Aunque llevaba bastante tiempo sufriendo dolores en la cintura y piernas, su punto débil era la falta de fuerza en las piernas, que iba menguando por días.

A consecuencia de un accidente sufrido hace varios años y que le dejó como secuela una anomalía en una rodilla, su pisada ya no era normal y eso fue acelerando, la estenosis que padecía en 3 segmentos. El dolor, provocado por los pinzamientos de los nervios, le recorrían las piernas y esto le provocaba una gran inseguridad e inestabilidad a la hora de caminar, parecía que se podía caer en cualquier instante.

Todo comenzó cuando coincidimos en el pueblo, (Azpeitia) con Andrés Aizpuru, también intervenido por el Dr. Hans Geipert. En esa época, yo veía a mi hermano que sufría fuertes dolores. El mensaje de Andrés fue claro. Nos comentó que se operó de una estenosis en 4 segmentos y que a los 2 días estaba en casa andando por su propio pie y que la sensación desde el primer día fue muy positiva y esperanzadora. Lo que más nos sorprendió fue esa recuperación tan rápida, habiendo sido sometido una operación de estas características.

Mi hermano decidió operarse. Yo también lo vi claro, no podía haber tanta gente en el pueblo que hablara tan bien del Doctor Hans Geipert. Todo fue según lo previsto, antes de 72 horas estábamos en casa y lo que Antonio repetía una y otra vez era que notaba un alivio enorme. Ahora acude con regularidad a hacer su rehabilitación, sintiéndose cada vez mejor. Ahora nota mucha más seguridad al caminar, según va recuperando la fuerza en las piernas y dice que se siente mucho más ligero.

JUAN LANDA

JOSÉ MANUEL HERRERA SANTOS

Hernia Discal

Se dice, se comenta, se rumorea que nuestra Seguridad Social, es decir, la Seguridad Social Española, es el referente a nivel mundial como ente y ejemplo perfecto a seguir por su efectividad, su gestión, su capacidad y por llevar por bandera aquel juramento hipocrático que todos ya conocemos. Permítanme unos instantes antes de seguir por favor; no sé si reírme o hartarme de llorar. Ya, gracias, prosigamos pues.

Mi abuelo me aconsejaba que siempre era mejor empezar desde el principio, así que seguiré tal consejo y como decía un tal Jack el Destripador…. Vayamos por partes:

A finales de Enero de 2016, aquí el presente, el que tiene tan grata tarea como es dedicarles estas líneas y, no precisamente por la experiencia a contar sino por la ayuda que pueda prestar, llegó a casa tras una mañana de practicar deporte. Minutos más tarde me inclino para coger algo que ya ni recuerdo y zasss…. Quedo me allí clavado in situ después de escuchar un fuerte crujido donde la espalda pierde su vulgar nombre. Es ahí donde empieza todo un calvario.

35 días postrado en cama sin poder moverme para nada, sólo para ir al baño y siempre ayudado por algún familiar que estuviera disponible en ese momento. Me recetaron Inzitan, Paracetamol, el famoso e inútil (en mi opinión) Ibuprofeno, Dexametasona intramuscular. Nada me aliviaba, aquello no pintaba bien. Toca ir de nuevo al médico de cabecera y prepararme para seguir a rajatabla tan interminable e insoportable protocolo hospitalario.

Mi médico de cabecera me deriva al traumatólogo especialista, tras haberme realizado una radiografía y no haber visto nada a nivel óseo que pudiera provocar aquel dolor. Mes y medio más tarde voy a la consulta del traumatólogo, que por cierto era fuera de mi población, con el consiguiente desplazamiento y con la ayuda de alguien porque conducir para mí era algo imposible e impensable. Este me sugiere una R.M para valorar el posible daño en la columna. Pasan dos meses y viendo que no me llaman y los dolores iban acentuándose, opto por hacérmela por lo privado.

Diagnóstico: Hernia Discal a la altura de la L4-L5 y protrusión discal a la altura de L5-S1 con estenosis en canal lumbar en dichos segmentos. Antes de poder digerir y asimilar tan “grata” noticia, me comenta el traumatólogo que podría entrar en lista de espera para operar pero que antes debería intentarlo en la Unidad del Dolor. Espero y, esperando no desesperarme, tras perder la esperanza en una lista de espera, toca esperar. Mientras tanto toca de nuevo echar mano de mi médico de cabecera para que me recete “algo” que me pudiera o pudiese paliar aquellos dolores que se volvieron inhumanos

Empecé a hacerme de mi propia botica personal; Paracetamol con codeína al 35%, poco después Tramadol 50 mg tres veces al día alternándolo con Dexametasona intramuscular, semanas más tarde cambio a Tramadol 100 mg tres veces al día. No era suficiente, el Tapentadol, más conocido como Palexia, unido a la Pregabalina y ansiolíticos varios como Lorazepam y Alprazolam, me aliviaban algo más. Y para la depresión un receptor de serotonina y noradrenalina como podían ser el Pristic o la Duloxetina… vamos, lo que se denomina una macedonia de píldoras.

Ignoro si eran peores los dolores en la parte baja de la columna vertebral y las piernas o los efectos secundarios de dicha medicación, eso sin tener en cuenta el efecto rebote y el síndrome de abstinencia al que me tenía que enfrentar cada mañana y cada vez que iban pasando los efectos de los analgésicos opioides. Opté por el Targin para finalmente decidirme por el Fentanilo 100 mg …. Me convertí en un yonki, eso sí, legal.

Viendo que la Unidad de Dolor no me llamaba y que la lista de espera era interminable, decidí acudir a un especialista de pago en la Clínica San Rafael, en Cádiz. Me pidió una copia de la R.M para valorar diagnóstico pero no pudo hacerlo porque no le funcionaba el ordenador en ese momento. Después de dos minutos de consulta, una receta de Dexametasona vía oral y 150 euros de multa me comunica que me llamará al día siguiente para hacerme saber lo que él creyera oportuno a realizar y las posibles posibilidades a estudiar…. Todavía estoy esperando su llamada.

En Octubre decidí acudir a otro especialista, no sin antes haber pasado por varios fisioterapeutas sin encontrar ninguna mejoría. Me sugirió que lo mejor sería que me practicaran una Rizólisis, la cual mejoraría notablemente mi calidad de vida en cuestión de días y aproximadamente para un año. Me decidí a seguir su consejo pero de nada sirvió. Como buen ser humano, al mes, volví a caer en la misma piedra. Se me practicó una segunda Rizólisis que tampoco hizo efecto alguno, craso error. Analgésicos opioides potentes, mucha cama y una depresión tal que para ver el fondo de mi vida tenía que mirar hacia arriba, si los dolores me lo permitían, claro.

En Febrero de 2017, a través de unas amistades en el extranjero, me dan a conocer a un cirujano especializado en columna y patologías de este tipo que trabajaba con una técnica mínimamente invasiva y que había operado a varios deportistas de élite siendo un Dios en su terreno. Eureka, encontré la panacea, por fin voy a poder llevar una vida medianamente normal y con tan sólo un punto de sutura en la zona lumbar. De nuevo confié en alguien, una eminencia como este hombre resolvería mi problema … y el de mi familia, por cierto.

Tras dos meses en ese país, un pastón gastado y momentos que no se los deseo a nadie, regreso a España pero con el mismo problema con el que me fui, seguían los dolores aunque según él todo había salido perfectamente, era cuestión de tiempo y mi problema sólo era que el dolor tiene memoria. El dolor tiene memoria y mi columna también se acordará de su nombre mientras viva.

Desesperado por tantos engaños, estafas, decepciones, frustraciones, fracasos, rabia e impotencia, empleo cientos de horas en estudiar mi problema y posibles salidas, yo no me podía quedar así de por vida, porque aquello no era vida. Un año y pico en cama dan para mucho, hasta que la mañana del 23 de Mayo 2017 doy con una clínica llamada C.I.M. -CENTRO INTERNACIONAL DE MICROCIRUGÍA. Poco tenía ya que perder, sólo quería divorciarme de aquel dolor, pegarle una patada a la medicación que tanto daño me estaba haciendo y que la suerte me echara su brazo por encima de mi hombro. Me puse en contacto con Pedro Ibilcieta, el cual entendió desde el principio perfectamente mi problema y que se ofreció en todo momento a realizar las gestiones pertinentes para que acudiera a consulta lo antes posible. Tanto que al día siguiente tenía cita a las 15:00 horas. para realizarme una R.M. En esa misma tarde me recibió el Dr. Hans Geipert, especialista en cirugía de columna mínimamente invasiva. Estudió las imágenes y el resultado de la interpretación hizo que me derrumbara aún más si cabía. Seguía con la misma patología porque el Dr. que me había operado antes no me hizo absolutamente nada, ni siquiera llegó a entrar en uno de los dos segmentos que tenía dañado.

Viendo el hombre mi desesperación me preguntó si me quería operar al día siguiente, que intentaría hacerme un hueco. No lo dudé en ningún momento y acepté. Pedro se puso en movimiento y movió cielo y tierra para que el quirófano y los profesionales que estarían en mi operación estuvieran a punto. Puse todas mis esperanzas en ellos, era mi última oportunidad, la oportunidad de volver a ser persona.

El 25 de Mayo de 2017, al mediodía, entraba en quirófano apoyado por mi familia y el equipo médico que estuvo a mi lado en todo momento. Me pusieron la mascarilla y me dijeron … cuente hasta diez, a partir del dos no recuerdo nada. Todo salió perfectamente, aunque en la mesa de operaciones encontraron algo más de lo que se creía en un principio, causado por el tiempo en el que dicha zona había estado expuesta a tanto daño. Dos semanas más tarde y siempre en contacto con el personal que me recibió desde el principio, se me retiraron los pocos puntos de sutura que me tuvieron que realizar y por fin había olvidado, no sin pasarlo mal, la medicación que tanto daño me estaba haciendo. Unos días más tarde dejé de ponerme la faja en la cintura y las medias de compresión en las piernas.   Gané seguridad, confianza, agilidad, fuerza y lo más importante… mi vida.

Después de llevarme año y medio largo sin poder estar de pie más de dos minutos, claudicando a cada diez pasos que daba, sin poder sentarme para comer o para ver la tv, sin poderme asear sólo, sin poder realizar cualquier tarea diaria que la vemos totalmente lógica y no le damos ninguna importancia, hoy, 22 de Julio de 2017 les escribo dicha misiva, tras haber practicado mi deporte favorito, sentado en una silla en la playa y con el mar de fondo y lo más importante… sin dolor.

Le doy gracias a Dios y por supuesto al Dr. Hans Geipert y su gran equipo de C.I.M.-CENTRO INTERNACIONAL DE MICROCIRUGÍA por la labor que llevaron a cabo tanto en lo profesional como lo personal que han logrado que pueda vivir de nuevo.

Siempre agradecido

José Manuel Herrera Santos.

JOSÉ MANUEL HERRERA SANTOS

Hernia Discal

JONE LIZARRALDE ZUBIZARRETA

Jone Lizarralde Zubizarreta de 75 años relata sus experiencias y nos cuenta como cambió su vida tras conocer al Dr. Hans Geipert

Después de patear varios pueblos para visitar a un montón de Traumatólogos, me comentó la sobrina de un amigo, que conocía un DOCTOR ALEMÁN, que era muy buen Traumatólogo y Especialista en Cirugía de Columna Vertebral.

Estaba desesperada, pues ningún Doctor me daba una solución aceptable para quitar ó aliviar mis dolores y el grave problema que arrastraba. Con el tiempo, fui perdiendo la fuerza en las piernas, al caminar tropezaba con gran facilidad y me caía a menudo. Tenía falta de coordinación y mi miedo, era caerme algún día y partirme algún hueso. Estaba cansada de escuchar que la solución para mí, era una silla de ruedas o una intervención de alto riesgo y con pocos resultados positivos.

Así que un día decidí probar suerte y llamé para contactar con el Dr. Hans Geipert, Deseaba tener una segunda opinión. En la primera consulta me hizo un reconocimiento y me pidió que me hiciera una Resonancia Magnética actual, ya que las mías tenían tiempo y que fuera de alta resolución. Contaba los días, hasta la siguiente consulta. Había recuperado la esperanza y soñaba con una vida mejor de la que tenía por esa época. El día de la segunda consulta llegó y tras estudiar en profundidad todas las imágenes de las resonancias que le llevé, me comentó que tenía una espalda muy trabajada, Artrosis facetaria en varios segmentos (mucho desgaste en la columna). Mi problema, por lo visto era un estrechamiento de canal medular en 4 segmentos. También me explicó que los neuroforámenes, los agujeros por donde pasan las raíces nerviosas, también estaban estenosados. Por eso iba perdiendo fuerza y la coordinación en las piernas. Ese era el principal motivo de mis tropiezos. Me lo fue explicando todo muy detenidamente así que lo entendí todo a la primera. Finalmente le pregunté: “Y esto tiene solución Dr. Geipert???”

Me dijo que si. Una intervención de muy bajo riesgo, con un corte muy pequeño y con ayuda de un microscopio y una fresa de diamante, voy puliendo las partes óseas que estrechan el canal medular y los neuroforámenes, sin necesidad de tener que fijar la columna vertebral. Los resultados son muy buenos e inmediatos, con ayuda de una buena rehabilitación, estarás haciendo pronto vida normal.

Así que decidí operarme, pues no podía vivir como estaba. Tras la intervención, estuve 3 días hospitalizada . Luego me marché a casa, donde desde los primeros días empecé a notar una gran mejoría.

A las 4 semanas, comencé con una rehabilitación, mediante tratamientos especialmente para recuperar la musculatura y la fuerza perdida de mis piernas. Los dos terapeutas del equipo del Dr. Geipert me metían buenas palizas cada vez que iba. Incluso me pusieron una dieta, con la que perdí varios kilos y eso también me ayudó a recuperar mi movilidad aun más rápido. Hoy doy mis buenos paseos, hago vida normal y también social, cosa que tenía casi olvidada.

Le doy las gracias a todo el equipo, a ellos y a mucha gente les he dicho que al Dr. Hans Geipert había que hacerle un MONUMENTO.

Jesús Lizarralde de 74 años

…..La historia no terminó aquí. Mi hermano pequeño, Jesús estaba más o menos como yo. Este se recorrió todos los masajistas quiroprácticos y fisioterapeutas de todos los pueblos de los alrededores y de varias provincias, pero no se daban solución. Después de recibir varios tratamientos, notaba una mejoría durante unos días y luego volvía a lo mismo. Así se fue gastando una fortuna pero su miedo a la mesa del quirófano era mucho más grande.

Sus dolores fueron agudizando con el tiempo y un día me dijo:

“Llévame donde EL ALEMÁN, que estos dolores ya no se pueden soportar. No descanso ni de día ni de noche. Fuimos a visitar al Dr. Geipert y nos comentó que tenía como yo, mucho desgaste en la columna. Aquí en el norte se trabaja muy duro y eso trae muchas consecuencias, nos dijo. A mi hermano, le diagnosticó una estenosis en dos segmentos. Su solución era bastante fácil pero que no tenía porque decidirse de un día para otro. Que era cuestión de devolverle calidad de vida, pero que no corría prisa. A los dos meses ya apenas podía andar. Ni estar de pie. Los dolores eran ya insoportables. Así que llamamos a Pedro, para que nos diera cita para la intervención y coordinara las fechas con las del preoperatorio.

Se operó en Noviembre del 2013. Está encantado. Tuvo una recuperación muy fácil y rápida. Apenas unas cuantas sesiones de rehabilitación.

Mi hermano ha sido tratado por muchos terapeutas, pero que como estos, ninguno.

Cada dos o tres meses les hace una visita  y dice que lo dejan nuevo, cada vez que va.

Son únicos!!!

JONE LIZARRALDE ZUBIZARRETA

Artrosis facetaria